REDES TRANSPERSONALES: Activar el Potencial «VITAL» de tu empresa

Dic 23, 2020 | Blog, Coaching, Consejero Delegado, Procesos de transformación, Redes transpersonales, Sin categoría

¿Como CEO o Consejero Delegado has vivido la necesidad de incrementar la eficiencia en tu empresa mediante proyectos o iniciativas que querías implantar, internamente o mediante recursos externos, y después de muchos esfuerzos y recursos no has conseguido los resultados que esperabas?. ¿Visualizabas las posibilidades que tenían, incluso empezabas a notar un nuevo ritmo en tu organización y, al cabo de un tiempo, poco a poco, iban desapareciendo?.

Si es así quiero compartir contigo mis vivencias al respecto y el porqué de las REDES TRANSPERSONALES.
Mi travesía

Durante todos estos años de trayectoria profesional me he dedicado a desarrollar e implantar, en distintos proyectos y tipos de organizaciones, las metodologías y herramientas que iban surgiendo, al abrigo de la propia evolución en las necesidades de las organizaciones y sus mercados.

Por detallar algunas de perfil más técnico implementábamos, y continuamos implantando, sistemas de gestión y certificaciones ISO, iniciativas EFQM o Lean-6 sigma, desarrollos de Business Process Transformation, planes estratégicos y cuadros de mando integral. Incluíamos proyectos de Excelencia Empresarial, Operational y Commercial Excellence, Customer Centricity, Análisis de Riesgos, Innovación 2.0,..

También abordamos “el capital humano”, el recurso más importante de una empresa, las personas y los equipos. Entusiasmados, desarrollamos un conjunto de iniciativas como matrices competenciales y gestión por competencias, trabajo por objetivos, incluyendo liderazgo situacional, planes de formación, motivación o 360º. Hacíamos talleres de comunicación, de liderazgo, gestión de equipos y de conflictos, negociación, persuasión… team buildings.

Incorporamos la Cultura, el Clima, Valores, Misión y Visión, gestión del cambio, de la diversidad… nuevas iniciativas como gamificación y actualmente con el big data, neuromárketing,…

Nos sentíamos orgullosos. Con una mirada holística todas esas iniciativas permitirían dar respuesta a los retos que aparecerían en las empresas, desde pymes a multinacionales. Abarcábamos el conjunto de la organización, tanto internamente como en la interacción con su entorno, sus stakeholders, clientes, mercados…. Teníamos una imagen clara de cómo había de ser una organización y hacia dónde dirigirse.
Debía funcionar¡¡

Creía sinceramente que estábamos actuando de manera adecuada. Nuestra intención, nuestra actitud y dedicación eran las «correctas».

«Aprendíamos un modelo, una herramienta y seguíamos todas las etapas, nos formábamos, procurábamos implicar y motivar, planificábamos, realizábamos pilotos, transmitíamos entusiasmo y compromiso».

Estábamos convencidos que era lo necesario para la organización, formábamos al equipo y esperábamos que surtiese efecto.

Baño de Realidad

Sin embargo, la realidad es tozuda y permanentemente tenía la percepción que faltaba algo, era lo necesario pero no lo suficiente. Mi sensación era la de estar unos metros por encima y al márgen de la realidad, del día a día de las personas y su trabajo.

Requería de un esfuerzo persistente conseguir que ese cambio se fuera llevando a cabo. De hecho, cuando pensaba que el proyecto funcionaría de manera independiente sin mi implicación o la de mi equipo, la iniciativa se iba perdiendo poco a poco quedando enmascarada entre otras o sencillamente absorbida por el propio día a día.

Observaba cómo había personas que se implicaban, otras que se mantenían “neutras” a la iniciativa y otras se mostraban reactivas al proyecto. Era lo habitual¡¡

Con la perspectiva del tiempo he ido viendo que si bien es cierto que en algunas empresas el modelo o la iniciativa persistía, en muchas otras lo hacía temporalmente, tal vez uno o dos años. A partir de ese momento se “disolvía”. Únicamente seguían activas algunas actividades en el poso de la organización.
La reflexión

Tomé conciencia que los modelos y herramientas que tratábamos de implantar eran como un guante. Conseguíamos que encajaran en la empresa o que ésta se adaptara. Sin embargo, en muchas ocasiones eran eso, un guante, de poner y quitar, acababan siendo una moda. Pronto tocaría otra. No se integraban en la organización.

Llegados a este punto decidí formarme activamente e investigar en mis sucesivos proyectos para identificar cuál era el factor común que daba lugar a que en unas empresas se implementara y en otras fueran refractarias a las propuestas de cambio planteadas. Dónde estaba el origen. ¿Qué hacíamos de manera inadecuada?

Averiguar el QUÉ y el CÓMO debíamos modificar en nuestra actividad para dar sostenibilidad a las distintas iniciativas planteadas y conseguir crecimiento REAL en las organizaciones.

Finalmente lo entendí: No era el QUÉ sino el QUIÉN y el CÓMO.

El foco había estado en el YO y no en el NOSOTROS. Las iniciativas salían de mi, de mi equipo, del modelo, de la herramienta… y tratábamos de convencer al personal. Les pedíamos implicación, compromiso, proactividad y esperabamos su respuesta.

Y trataban de hacer lo que les pedíamos. Lo hacían sinceramente. Se esforzaban porque se lo pedíamos y también esperaban….de nuestras nuevas iniciativas y propuestas. Era una mirada externa, al márgen de su realidad y forzosamente parcial.
Cambio de perspectiva

El reto consistió en cambiar mi perspectiva. Observar y escuchar, sentir e interactuar con la energía vital de la compañía y su entramado de relaciones y comportamientos. Empecé a darme cuenta de que observando el funcionamiento REAL de la empresa podía identificar un modo de hacer característico y ÚNICO que defino como su RED base. Cualquier iniciativa debía surgir a través de ella.

Esa Red está conformada por la integración de:

El perfil y el estilo de liderazgo del CEO o el Consejero Delegado, si es emprendedor o ejecutivo, orientado al corto plazo o estratégico, su gestión de la confianza, su expertise … Cómo se relaciona con sus colaboradores, si lidera por tareas o por objetivos, individualmente o en equipo.
Su equipo directivo. Cada uno de ellos también distinto, con su historia y expectativas, sus competencias técnicas y personales, comportamientos y creencias, afinidades y bloqueos.

 

Te comparto algunos ejemplos:

Si el Director de Producción cree sinceramente que los comerciales venden humo y no conocen la realidad de producción actuará en consecuencia frenando cualquier iniciativa de crecimiento que provenga del Director de Ventas.
Si la Directora de Innovación piensa que su responsabilidad es potenciar la creatividad en la empresa, más allá de conseguir nuevos lanzamientos para diferenciarse y crecer entrará en conflicto con Comercial cuando le pidan las previsiones de nuevos productos para el próximo año a fin de aumentar la facturación.
El Director Financiero que cree que su rol es únicamente el de aportar los datos que las otras direcciones necesitan y manifestar reiteradamente que no están haciendo lo que deben para conseguir los objetivos de la empresa, creando un entorno de malestar y preocupación permanentes.

Visualizar sus comportamientos en los Comités de Dirección, las conclusiones a las que se llegan, o no, cómo se implantan y por quién. Cuál es el entramado de interacciones interpersonales y profesionales sobre las que se asienta la realidad de la compañía.
Y esa Red base, ese conjunto de personas, de profesionales

  • ¿Cómo viven las situaciones de elevado crecimiento o la incertidumbre en los mercados, la necesidad de diferenciarse de la competencia…..?
  • ¿Cómo actúan ante las urgencias y crisis que van surgiendo en la operativa diaria?
  • ¿Gestionan adecuadamente los recursos con los que cuentan?
  • ¿Cuál es su actitud a nivel individual y en equipo?.
  • ¿Qué resultado final obtienen cada uno y a nivel de Negocio?

¿Quiénes son los líderes naturales en la compañía, en todos sus estamentos?

Redes Transpersonales: Activar el Potencial «vital» de la empresa

Cuando identificamos el «quién es quién» y el funcionamiento de su Red base reconocemos el motor, identificamos el Potencial «Vital» de la empresa. Establecemos el conjunto de canales en red de las personas de la organización, sus comportamientos a la vez que sus competencias técnicas.

Conocemos las fortalezas y las debilidades, los bloqueos y los miedos, las expectativas y la capacidad del conjunto de la organización.

Descubrí que podemos actuar de manera selectiva y consciente en tu empresa para desarrollar esta Red base a fin de hacerla CRECER transformándola en una RED TRANSPERSONAL.

Mediante ella podemos implantar cualquier iniciativa y conseguir los resultados que deseas¡¡

Muchas gracias¡¡

JAL